A partir del 11 de marzo de este año, y durante cuatro semanas, estuve alojada como residente en la Casa de Traducción Looren, en Suiza, traduciendo poemas de la increíble Susan Kiguli. Fue una experiencia transformadora para mí, y solo puedo sentirme agradecida.
El proyecto de traducción con el que me presenté a la residencia surgió en 2023, cuando el poeta y traductor Leandro Calle me convocó para seleccionar y traducir al español una obra poética africana, escrita originalmente en inglés, para la colección Marula de EDUVIM (Editorial Universitaria de Villa María). Después de mucha indagación, la obra que seleccioné fue The African Saga (1998) de Susan Kiguli. Basé mi elección en las siguientes premisas: en primer lugar, me interesaba proponer la obra poética de una mujer, ya que mi área de interés e investigación está relacionada con el rescate y la traducción de obras literarias escritas por mujeres—específicamente, activistas por los derechos de las mujeres de finales del siglo XIX y principios del siglo XX—. En este sentido, Susan Kiguli es una referente en su país y en el continente africano de la lucha por garantizar los derechos civiles de las mujeres y otras minorías a través de la literatura. En segundo lugar, me interesaba que la autora no solo proviniera de África, sino que también residiera en el continente y que tuviera un rol activo en su comunidad. Susan Kiguli cumplía con ambos criterios y, además—y lo más importante—, The African Saga es una obra poética magnífica que aún no ha había sido traducida a otras lenguas.

Susan Kiguli, nacida en 1969 en el distrito de Luweero, Uganda, es poeta y literata, y ocupa el cargo de Profesora Asociada de Literatura en la Universidad de Makerere. Se doctoró en inglés por la Universidad de Leeds (Reino Unido). Sus investigaciones se centran en la poesía africana, la música popular, la estilística y la teoría de la interpretación. Entre sus obras literarias más conocidas se encuentran The African Saga, que recopila sus primeros textos poéticos; y el poemario bilingüe Home Floats in a Distance/Zuhause treibt in der Ferne, una edición en inglés y alemán publicada por Gedichte en 2012. Es una de las fundadoras de FEMRITE, una asociación de escritoras de Uganda que lucha por la emancipación de la mujer a través de las artes literarias desde 1998. En 1999, formó parte del jurado del Premio de Escritores de la Commonwealth, región africana. En 2008, fue poeta residente en la Fundación de las Artes: Raum Sylt Quelle. También fue una de los tres poetas africanos que participaron y presentaron su obra al ex Presidente Federal Horst Köhler en el Festival Internacional de Literatura de Berlín de 2008. Fue becaria presidencial de la Asociación de Estudios Africanos en 2011, lo que le dio la oportunidad de leer sus poemas en la Biblioteca del Congreso, en Washington DC. Actualmente forma parte del consejo asesor del African Writers Trust (AWT). En 2019 participó en el proyecto Afrowomen Poetry, fundado por la periodista italiana Antonella Sinopoli. En 2023, Kiguli se convirtió en la primera africana en recibir el Premio a Toda una Vida en Poesía en el Festival Internacional de Poesía Civil de Venecia (Italia).

Durante mi estadía en Looren, pude dedicarme de lleno a traducir los 81 poemas de la antología de Kiguli. La tarea no fue sencilla, pero el contexto en el que la desarrollé fue sin dudas el mejor. En la casa disponía de una habitación privada con todas las comodidades para trabajar en el horario que quisiera, el tiempo que quisiera. La calma y el silencio ayudaban a mantener la concentración. Además, también aproveché la posibilidad de consultar una gran variedad de diccionarios y textos de referencia de las muchas bibliotecas que había distribuidas por toda la casa. En los momentos en los que era necesario distanciarse un poco del texto y oxigenar las ideas, salía a caminar o a correr por los alrededores, a disfrutar de esos paisajes casi irreales de tan bellos. Los paseos a veces eran en solitario y otra veces en compañía de colegas. Compartí mi estadía con varios traductores y traductoras de todo el mundo, cada quien trabajando en sus proyectos, según sus propios tiempos y costumbres. El hecho de oír tantas lenguas en la casa, de compartir espacios y momentos con personas de tan variadas procedencias y estilos de vida, fue de lo más enriquecedor. Más allá de las diferencias lingüísticas y culturales que se nos presentaban a diario, nos unía la pasión por la literatura, los libros, las lenguas, la traducción. Los temas de conversación, casi todos “traductoriles”, parecían no tener fin. Me quedan los mejores recuerdos de mis días en la Casa de Traducción de Looren y también varias amistades, que se siguen afianzando a la distancia. La experiencia de hacer una residencia de traducción literaria me demostró que, aunque la labor traductora suele ser una actividad solitaria en su concreción, gana nuevos matices y se potencia cuando se comparte en espacio y tiempo con pares.